-"Susurrar a la realidad subyacente
para enamorar a la realidad evidente"
La magia no es un "interruptor" que enciende y apaga la luz a tu capricho. La magia es más bien como la cascada desgastando la piedra, o las olas del mar dando forma a la arena. Cuando realizas un hechizo o conjuro, lanzas olas a la realidad. Si no son lo bastante fuertes, se disolverán antes de alcanzar su objetivo. Si las lanzas mal, llegarán al sitio equivocado o producirán efectos distintos a los que deseas. Si son demasiado intensas o turbias, los resultados serán catastróficos. Si no las lanzas con constancia y paciencia, no modificarán la realidad lo suficiente. Y si no hay una realidad contra la que lanzarlas, ¿a qué juegas?
En todos estos casos, parecerá que la magia no ha funcionado o contribuirás a la leyenda de que es algo incontrolable y peligroso. Cuando en realidad la magia es hermosa, segura y sobre todo, eficaz.
ESENCIAL: Sigue estrictamente los
ritos especiales y sacramentales
Estos rituales y hechizos de extraordinaria importancia constituyen el núcleo central de la magia. Sin ellos, cualquier intento fallará con toda seguridad. Y tú, también. Más información.
Para que la magia funcione, te hará falta:
Conocimiento: Necesitas saber lo que haces y ejecutarlo bien. De lo contrario no obtendrás resultados, éstos serán inesperados o alcanzarán lugares y gentes muy lejos de ti. El objeto de esta web es proporcionarte tal conocimiento.
Convicción: Si no crees en la magia, la magia no creerá en ti. Hacer un hechizo "por probar" es no hacer nada. Si dudas, convéncete. Cuanto más creas en la magia, más creerá la magia en ti.
Pasión: Al realizar un acto mágico, todo tu cuerpo, tu mente y tu corazón han de estar en él y con él completamente. Debes concentrarte y activarte. De lo contrario, el acto no surtirá efecto.
Acción: Si no juegas a la lotería, nunca te tocará, ¿verdad? Pues todo acto mágico debe realizarse junto con acciones positivas para conseguir lo deseado o estarás susurrando a la nada.
